oct 082010
 

Lima va, lima viene, el sistema se está afilando los dientes para hincarle el diente a un suculento bocado que se está poniendo bien rollizo en estos tiempos de crisis: el ahorro familiar. Según revela The Economic Collapse, son cada vez más las enfermas encorbatadas mentes de la Reserva Federal de EEUU las que apuestan por elevar artificialmente la inflación para hacer que las familias no puedan ahorrar o, más bien, no les interese hacerlo, dado que el dinero guardado se depreciaría rápidamente.

Durante buena parte del siglo XX, la tasa de ahorro americana se situó entre el 8 y el 12% de la renta disponible. Hasta que llegó la década que sembró lo que ahora recogemos, los 90. Desde ese momento, su tasa de ahorro se situaba a duras penas por encima de cero. Todos vivían (vivíamos) al límite de nuestras posibilidades (responsable número 1: burbuja inmobiliaria).  Hasta que la crisis explotó en sus caras y las familias que lograron esquivar la bancarrota comenzaron a valorar de nuevo el dinero y volvieron a ahorrar entre el 5 y el 7% de sus ingresos.

Pues bien, ahora la privada Reserva Federal parece que quiere resolver la crisis a base de aumentar el consumo innecesario. Para ello, hay que hacer que los ahorradores rompan sus huchas. Y como decirles ‘consumid, consumid, malditos’ no parece haber funcionado (recordemos la infame estosololoarreglamosentretodos.org), subir la inflación es la táctica perfecta. No hay escapatoria.

Ahora bien. Tiene sentido. Y es lo malo. El sistema sólo puede sobrevivir huyendo hacia adelante. Es la esencia del sistema capitalista, la creación continua de dinero y el crecimiento sostenido. Para ello, sólo el aumento del gasto e ingresos, gasto e ingresos, funciona. Se parece siniestramente a la necesidad del tiburón de moverse continuamente para sobrevivir. Si en un momento dado, la sociedad decide no gastar, que ya tiene suficientes cosas y que ahora puede sentarse a disfrutarlas, se acabó. Si no se compra, no se vende; si no se vende, las empresas no ingresan. Si las empresas no ingresan, los trabajadores son despedidos. Si no hay expectativa de ingresos, no hay nuevas empresas que contraten a esos trabajadores. Fin del juego. El sistema es así de sencillo. Sólo gastando nuestro dinero conseguimos alimentar la maquinaria que lo sostiene todo.

Pero si la FED tuviera razón y estimular el gasto fuera la solución, ¿no estaríamos creando un problema aún mayor de cara al futuro, o simplemente atrasando el reloj de la bomba de relojería que tenemos entre manos? Más gasto sin ahorro, supone más endeudamiento sin plan b, sin tabla de salvación. Otra crisis financiera se llevaría por delante a los supervivientes de la presente. Suma y sigue hasta dividir a la sociedad en ricos y pobres y volver al feudalismo. Más de uno en la FED tiene erecciones con esta idea, estoy seguro.

¿Alguien cree que este sistema puede sostenerse a largo plazo? ¿Tendrá razón Santiago Niño Becerra y esta crisis no es económica sino sistémica?

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