Un profundo asco. Arcadas incontenibles ante el hedor de las cloacas del sistema, entreabiertas para el gran público por el ya célebre reportaje de Bloomberg (original en inglés/artículo de El País) sobre las desvergonzadas artes de Google para ahorrarse nada menos que el 97,6% de sus impuestos.
Sí, la empresa buenrollista por excelencia, estandarte del nuevo modelo económico y laboral, utiliza estrategias de evasión fiscal con tanta eficacia o más que el algoritmo de su buscador. Google roba quita así a los países en los que opera la bonita cifra de 3100 millones de dólares. Y es que pese a que su técnica de latrocinio evasión sea legal, no podemos admitir que las multinacionales exploten las premeditadas debilidades del sistema para esquivar el pago de sus obligaciones en los países en los que opera. No podemos asumir que los trabajadores carguemos con toda la responsabilidad de llenar las arcas de los estados mientras que las empresas que generan beneficios multimillonarios no aporten su parte correspondiente para el sostenimiento del sistema.
Y es que si Google ha sido la estudiada y denunciada, lamentablemente no se diferencia en nada del resto de grandes corporaciones. Tal y como afirma un portavoz del gigante online, “las prácticas de Google son muy similares a las de muchas otras firmas globales de varios sectores”.
Por supuesto, para que se puedan hacer estos robos de trucos de magia con el dinero público, hacen falta unos colaboradores imprescindibles e inesperados: los propios gobiernos asaltados, que permiten sin rubor la existencia de autopistas de lujo a través de las que llevar los botines a los paraísos fiscales. En el caso de Google, la pobre Irlanda. Así detalla El País la técnica de robo ahorro fiscal:
El desvío de los beneficios comienza cuando compañías como Google venden o licencian los derechos en el exterior de propiedad intelectual desarrollada en EE UU a filiales en países con baja fiscalidad. A las matrices les interesa vender esos derechos lo más bajo posible para no tributar en EE UU por esos ingresos. Google logró el visto bueno de la Hacienda de EE UU a sus precios de transferencia. El grupo licenció su tecnología de búsqueda y publicidad y otros activos intangibles para Europa, Oriente Medio y África a una sociedad llamada Google Ireland Holdings, dueña a su vez de Google Ireland Limited. Esta última filial en Dublín, que emplea a 2.000 personas, concentró el 88% de los ingresos de Google fuera de EE UU en 2009. Llevar los ingresos a Irlanda permite a Google evitar los altos tipos impositivos no solo de EE UU sino también de otros países europeos, entre ellos España. Pero los beneficios no se quedan en Irlanda, porque la filial en ese país paga 5.400 millones de dólares en derechos a Google Ireland Holdings, que se declara gestionada en las Bermudas. El dinero pasa antes por una sociedad holandesa para aprovechar exenciones fiscales. Al final escapa al fisco indefinidamente, aunque en teoría parte de esos beneficios podrían ser gravados al ser repatriados a Estados Unidos.
Y ya está. El dinero de todos ha volado a los bolsillos de unos pocos y a los pobres ciudadanos nos han de subir el IVA un par de puntos para compensar el déficit de los estados. Y habremos de trabajar un par de años más antes de jubilarnos para que las arcas de la Seguridad Social puedan seguir pagándonos la pensión.
Produce rubor recordar las grandilocuentes frases de nuestros próceres en el G-20 anunciando medidas contra los paraísos fiscales, todas olvidadas en el cajón de ‘prohibido mirar’ de los respectivos despachos oficiales.
¿Qué supone para el mundo la existencia de paraísos fiscales? El blog de Ladyverd, que hace un gran análisis de este tema, da las cifras del saqueo:
- 800.000 millones de euros anuales evadidos de los países emergentes
- 125.000 millones de euros menos de ingresos fiscales en los países emergentes
- 30.000 millones de euros es la cantidad que bastaría para erradicar el hambre el en mundo
Asco de mundo, oiga.