Tras los vomitivos comentarios de salidillo baboso de Salvador Sostres en un descanso de un programa de Telemadrid, sorprendió la distante reacción de Esperanza Aguirre (“Las conversaciones privadas son privadas”). Pero resulta que no siempre ha hecho lo que dice opinar. De declaraciones privadas de Zapatero y Gallardón, por ejemplo, sí tuvo cosas que decir.
¿Recuerdan cuando al bisoño y aún socialista Zapatero le dijo Jordi Sevilla que le enseñaría economía “en dos tardes” pensando que nadie les escuchaba? Pues todos los oímos. Incluída Esperanza Aguirre. Era un comentario hecho en privado, pero la respetuosa con Sostres, el comedor de lionesas casi virginales, no perdió la oportunidad de comentarlo: “Zapatero no quiere oír hablar de medidas ortodoxas. Ya tuvo bastante él con las dos tardes de economía que le recomendó Jordi Sevilla”.
Otra: cuando tras una entrevista en televisión con Gabilondo, el presidente Zapatero dijo aquello de ‘Nos conviene que haya tensión’, Aguirre, castiza ella, dijo en la Cadena Ser: “Le han pillado con el carrito de los helados [...] Me parece impresentable que una persona que está todo el día pregonando el talante de la alegría quiera tensión”. (así lo contó El Imparcial). Y en la Asamblea de Madrid: “¿Qué pasa, que quieren poner tensión? El único compromiso que tiene el presidente del Gobierno es el de tensionar porque le conviene electoralmente”. Opinó, vaya que si opinó.
¿Y qué me dicen de la biografía autorizada de la ‘lideresa’ popular? En ella, cuenta varias situaciones y conversaciones privadas que no le parecieron privadas, a diferencia de las hechas por Salvador Sostres, que dice que le gustan las jóvenes ‘de primer rasurado’.
Démosle la vuelta al argumento: ¿qué hemos sabido del pensamiento de Esperanza Aguirre, condesa de Murillo y Grande de España, gracias a los micrófonos abiertos?
- La malhablada: sobre el reparto de sillones directivos en Caja Madrid, dijo Aguirre: “Hemos tenido la inmensa suerte de poderle dar un puesto a IU quitándoselo al hijo puta”.
- La política voraz: “Esta mañana yo ya he dicho barbaridades, he dicho que una reforma laboral light no vale”, le decía a Rajoy ufanándose de crispar forzadamente a quien había escuchado su discurso anterior.
- La déspota (y de nuevo malhablada): durante una visita a Becerril de la Sierra, al ver alguna de las actuaciones llevadas a cabo por el Ayuntamiento, le suelta al alcalde de la localidad: “¿Pero cómo puedes autorizar esa puta mierda?”.
Cuando hablamos de políticos, podemos decir ‘Por sus palabras les conoceréis… pero sólo si no saben que las escucháis’.
El vídeo con las repugnantes palabras de Salvador Sostres:
