Hace diez años, el pequeño pueblo de Hinkley despertó el interés internacional gracias a la película ‘Erin Brockovich’, que recreaba la batalla del pueblo por la contaminación del suministro de agua. Ahora, la localidad, de apenas 2000 personas y ubicada en el desierto de Mojave en California, pelea de nuevo por evitar que la historia se repita.
La indignación de la gente de Hinkley les ha llevado a convocar una reunión con la compañía del agua, representantes de PG&E, la mayor empresa energética de California, y la propia Erin Brockovich.
Sólo hace dos décadas, hombres de PG&E recorrieron la comarca con gruesos talonarios ofreciendo a los residentes comprar sus casas y tierra donde el agua subterránea podía estar contaminada. PG&E dijo que había limpiado el área, pero en Hinkley son escépticos.
Norman Díaz, cuya familia ha vivido allí durante seis generaciones dice: “La reunión va a ser un circo. Será como una escena sacada de una película, no va a ser productiva en absoluto. PG&E usa esto para jugar con nosotros, porque nada de lo que pedimos va a ser aceptado. Es simplemente una nueva patada en la cara de Hinkley“.
Entre 1952 y 1966, el agua subterránea de Hinkley se contaminó con cromo hexavalente, un carcinógeno usado para evitar el óxido en las torres de refrigeración de la central de gas natural cercana. Las emisiones de las torres, que resaltan en el calor del desierto de Mojave, acababan en piscinas de contención excavadas en la tierra y sin aislar, lo que permitió al químico tóxico filtrarse hasta el agua potable del pueblo.
Tras el escándalo, que se hizo público gracias a la acción de Brockovich, PG&E fue obligada a contener las emisiones para evitar que afectara también al segundo y más profundo acuífero de la zona. Los habitantes que quedaron regresaron a sus ranchos y cavaron más profundo para alcanzar el segundo acuífero, el cúal les dijeron que no estaba contaminado. Pero recientes datos fruto de la monitorización de los pozos en el acuifero más profundo han mostrado altos niveles de cromo 6. Los datos recogidos en mayo de este año de uno de los pozos mostraba un incremento del 4600% de los niveles de Cromo 6 desde 2005. También revelan que las emisiones de las torres, ahora de 2,8 millas de largo y 1,5 millas de ancho, parece estar extendiéndose alarmantemente rápido, alrededor de treinta centímetros diarios.
Carmella Gonzalez, una habitante de Hinkley que expresó su preocupación por la contaminación a la empresa de aguas local, afirma: “Cuando descubrí que había afectado al acuífero inferior, fue horroroso. Esa había sido siempre agua segura y nos dijeron que cavaramos más profundo para alcanzarlo. Pero han permitido que la contaminación se extienda y nos ha afectado.
Un portavoz de PG&E asegura que la compañía estaba trabajando para mejorar el suministro de agua. “No hay absolutamente nada más importante para PG&E que la salud y seguridad de la gente de Hinkley y estamos completamente decididos a limpiar el área. Pero esto es algo que lleva tiempo. Estaremos aquí para limpiarlo hasta el final.
La empresa fue obligada a reducir los niveles de cromo 6 hasta 3,1 partes por billón, muy por debajo de los estándares del estado de california, establecidos en 50 partes por billón. Pero incluso PG&E en su propio estudio concluye que la atenuación natural de los niveles de cromo del subsuelo podría llevar hasta 1000 años.
La perspectiva de que Hinkley se convierta en un pueblo fantasma aterroriza a la comunidad. Diaz dice “Hay muchas familias que han vivido aquí durante cinco o seis generaciones y no queremos marcharnos… Queremos que PG&E invierta en infraestructuras en vez de en destrucción”.
Traducido de The Guardian
