dic 032010
 

Será debido a que con la crisis los afligidos ciudadanos giramos la vista al cielo pidiendo explicaciones o ayuda, que han empezado a surgir representantes de dios en la tierra que, sabedores (eso creen) de su condición celestial, se han visto obligados a desplegar sus alas de angelote y anunciarnos la buena nueva: están entre nosotros.

Geoff Morrell, Portavoz del Pentágono

Geoff Morrell, Portavoz del Pentágono

Empiezo por el que vuela más alto, dirigiendo el mundo, resplandeciendo las perlas que tiene por dientes cuando el sol, su papá, ilumina su arrogante vuelo. En esta su misión en la Tierra se hace llamar Geoff Morrell y ha estado disimulando su condición de semidios ocupando el cargo de Portavoz del Pentágono. Pero ya era hora de mostrar sus verdaderas credenciales. Y ha elegido la cadena que hace bandera de tener en su mano ‘la verdad’, Fox News. En una entrevista respecto a la filtración de Wikileaks, dice Geoff:

“Se produjeron situaciones embarazosas e incómodas para el gobierno de Estados Unidos, claramente puso a quienes cooperan con nosotros, incluso a nuestros diplomáticos, en posiciones difíciles (afortunadamente no peligrosas). Pero no tuvo impacto en el poder o prestigio de América, al menos a grandes rasgos. El Secretario Gates no lo cree así. La gente no se relaciona con América necesariamente porque les gustemos o incluso confíen en nosotros. Se relacionan con nosotros porque deben hacerlo. Somos el último, el único, el indispensable poder que queda“.

Morrell descubre a la vez la arrogancia de los dirigentes de Estados Unidos y el desconocimiento de lo que les sucedió a otros imperios que les han precedido en la historia. “Indispensable, único…” son adjetivos llenos de engreimiento, que incluyen una dosis de amenaza, recordando quién manda aquí. Desprenden, al tiempo, un tufillo a ‘misión’, a quien ha creido como dogma en la propia tarea de liderar el mundo. Realmente, dan miedo y producen desprecio.

El otro enviado divino, que ya reveló algunos de sus poderes celestiales al ser el primer ser humano que a la vez tenía bigote y no lo tenía, ha elegido para su anunciación uno de los propios cables divulgados por Wikileaks. Ya incluso antes de ponerse a la cabeza de la lucha contra el cambio climático que dice a la vez que no existe (el ‘diablillo de las paradojas’ le llaman en el equivalente de Oropesa del Mar en el Olimpo), José María Aznar (todos en pie!) decía en confidencia al embajador de Estados Unidos.

“Si veo a España desesperada, quizá tendría que volver a la política”.

El amigo Ansar, entrañable ahora en su desempeño de actividades privadas enormemente lucrativas, nos regala a menudo chanzas y cuchufletas (sólo así se entienden declaraciones como ésta, está o ésta). Es una labor de concienciación la suya, haciéndonos ver lo patético que es estar enfermo de ‘egolatría’ para que evitemos ser contagiados. El tío realmente está convencido de que es un salvador. Confirma que no ha hecho autocrítica de su gestión ni abierto los ojos a lo que sus actos produjeron. Cuando Aznar nos dejó solos, en realidad era como el padre que al enseñar a montar en bicicleta a su hijo, deja de sujetar la bici para dejar todo en manos del niño pero atento a reaccionar para evitar cualquier caída. Gracias por velar por nuestro bienestar. Lo mismo que dicen los familiares y amigos de los 85.000 muertos civiles en Irak (por cierto, esta cifra también la sabemos gracias a Wikileaks).

El vídeo con la entrevista a Geoff Morrell:

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  One Response to “De líderes mesiánicos y enviados divinos salvapatrias”

  1. Me ha gustado lo de que en realidad nos muestran cómo es el enfermo de egolatría. Chapó

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