La electricidad sube un 9,8% a partir del 1 de enero de 2011 en España, de modo que en tres años su precio ya ha subido nada menos que un 50%. Que este precio haga que lo que pagamos de forma directa se asemeje más al precio real y evite que el Estado siga pagando en la sombra en forma de déficit con las eléctricas el coste total, parece necesario. Pero que no pongan como excusa que pagamos menos que alemanes o italianos, como ha hecho Pedro Marín. No tengas esa caradura, Pedro. No mientras los salarios españoles sigan a años luz de los de esos países.
“Nuestro “pool” arroja aún de media precios inferiores a otros mercados, entre un 30% por debajo de Alemania y 50% por debajo de Italia, por lo que el mercado está funcionando bien”, ha dicho Pedro Marín. Él estará encantado, pero, quizá sin saberlo, se está riendo de nosotros. Y es que en España el salario medio bruto está en 21.500 euros, mientras que en Alemania es de 40.914 y en Italia de 24.916 (cifras de 2008).
Lo deja claro la OCU en un estudio comparativo que concluye que, teniendo en cuenta el poder adquisitivo, España es (antes de la subida de enero) el tercer país en el que sale más caro el consumo de electricidad (calculando 7000 Kwh/año).
Acepto que suban la luz porque así los españoles empezaremos a valorar más nuestro consumo, máxime cuando no podemos seguir engañándonos con los precios que hemos venido pagando directamente mientras el Estado, es decir, nosotros, continuamos acumulando deuda con las compañías eléctricas. Éste oscuro y tramposo sistema está muy bien explicado en este artículo de Cinco Días.
Hay un análisis del sistema de producción eléctrica en España que no quiero dejar de enlazar. Se titula El escandaloso negocio eléctrico, lo publicó Noticias de Navarra y explica muchos de los males que nos acosan.