dic 302010
 

Pese a los requerimientos de la comunidad internacional, el presidente Sarkozy continúa negándose a aceptar la derrota electoral y no abandona el Eliseo. Las manifestaciones protestando por su actitud han sido duramente castigadas por las fuerzas de seguridad del Estado, controladas por el aún presidente, causando decenas de muertes entre los ciudadanos desarmados. La cifra de fallecidos aumenta con los asesinatos de personas que se significaban por su apoyo al candidato ganador de las elecciones. La ONU informa también de un indeterminado número de casos de torturas, arrestos arbitrarios y otros casos de violencia por parte de los partidarios de Sarkozy.

¿Impresionado? Por supuesto, esto no ha sucedido. Al menos en Europa. Es lo que está pasando desde el 28 de noviembre en Costa de Marfil. Y apenas nos preocupa. El presidente Laurent Gbagbo se negó a aceptar su derrota electoral y utilizó el Tribunal Constitucional, presidido por uno de sus aliados, para desechar cientos de miles de votos de zonas favorables a su contrincante Alasane Uttara, ganador de las elecciones inicialmente.

Desde aquel momento, Costa de Marfil vive una situación de excepción con muertes, arrestos arbitrarios, desapariciones,… Una espiral de violencia condenada por la ONU (¿de qué sirve?) que está sumiendo en la parálisis y el caos a este floreciente estado africano.

¿Y nos importa? No. Las muertes de estas 200 personas apenas trascienden en Occidente. Son africanos. A nuestros ojos son seres humanos de segunda, condenados por su nacimiento a sufrir, a carecer de derechos, a morir sin despertar en el resto del mundo más que un levantamiento de cejas de incomprensión. Posiblemente si está usted leyendo estas líneas es porque creyó que los hechos habían sucedido en Francia, donde, como en cualquiera de los países de ‘nuestro mundo’, si sería un escándalo y produciría un huracán de reacciones, preocupación e interés internacional.

No, no somos todos iguales.

PD: Pido disculpas a quienes comenzaran a leer este post por el titular fantasioso, pero esa era precisamente la intención: demostrar que este hecho en Francia sí despierta interés. ¿Cuánta gente leería la noticia real sobre Costa de Marfil?

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dic 302010
 

Descubro gracias a portaloaca.com (gran sitio de alterinformación, muy recomendable) este extraordinario reportaje en vídeo de The Guardian sobre la industria que hay detrás del cultivo de la piña en Costa Rica. Lo titulan muy acertadamente ‘Piñas: el precio oculto de la fruta tropical’. Y es que los costes humanos y ecológicos que produce que llegue este delicioso fruto a nuestras mesas son muy superiores al valor monetario que pagamos por él.

División de ganancias de la piña por libra esterlina

División de ganancias de la piña por libra esterlina

En lo laboral, salarios de subsistencia, prohibición de sindicarse y jornadas de trabajo extenuantes. En lo ecológico, abuso de pesticidas, contaminación de los ríos y agotamiento de la fertilidad de las tierras. Todo por rebajar los precios de las piñas en los mercados occidentales por la competencia de multinacionales entre las que destaca la pérfida Del Monte.

Son sólo veinte minutos de investigación de campo que arrojan luz sobre un modo de entender la agricultura que es insostenible, perjudicial para las personas y el medio ambiente y que debemos tener en cuenta a la hora de elegir qué frutas y, sobre todo, producidas por quién, introducimos en nuestra cesta de la compra.

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