feb 192011
 

El caso del desdoblamiento de la carretera M-501 de Madrid va camino de convertirse en ejemplo de cómo un gobierno puede simultáneamente manipular impunemente la legalidad y la justicia, exhibir enorme desprecio por el medio ambiente y dilapidar dinero público a manos llenas. Esperanza Aguirre y sus esbirros se burlaron de las exigencias jurídicas para hacer la carretera, ignoraron los requerimientos de la justicia española y europea, engañaron a los ciudadanos y ahora se disponen a desobedecer la sentencia judicial que condena a la Comunidad de Madrid a restablecer el desaguisado cometido en esa zona de especial interés medioambiental.

Mapa de la M-501 y la evolución prevista de los municipios afectados

Mapa de la M-501 y la evolución prevista de los municipios afectados

Y es que sólo son veinte kilómetros de carretera. Pero para los planes expansivos del gobierno popular de Madrid eran importantes. Convertir la llamada carretera de los pantanos en una autovía impulsaría el desarrollo urbanístico del oeste de la Comunidad, que hasta ese momento estaba condicionado precisamente por el tipo de vías que lo unen con la capital. Que esto fuera así no era casual. Nadie se había atrevido a perturbar una de las pocas zonas que mantenían riqueza ecológica en esta provincia hiriéndola con la enorme cicatriz que supone la creación de una autopista. Pero la maquinaria destructora del medio ambiente en que se convirtieron los políticos en España durante la primera década de este milenio no iba a detenerse por los problemas que pudieran tener un puñado de aves (esta zona es considerada ZEPA por la Unión Europea) o unos esquivos linces ibéricos. Era hora de que la fauna se enterara de que en Madrid no era bienvenida y que los madrileños queríamos carreteras y (pensaban, inocentes) riqueza económica antes que un medio ambiente del que sentirnos orgullosos. Estaría bueno.

Intento de trasplantar las encinas que rodeaban la M-501 antes del desdoblamiento

Intento de trasplantar las encinas que rodeaban la M-501 antes del desdoblamiento

Todos los alcaldes de los pueblos a los que la autovía facilitaría el acceso desde Madrid, de todo signo político, no se crean, apoyaban la construcción de la autovía. Con la de dinero de todos los colores que ha traído la construcción a España, como decir no a la oportunidad de recalificar y urbanizar. Hacer caja, único punto del programa político.

Lo más preocupante de todo este proceso es cuánto desprecio se ha exhibido por el medio ambiente y por las leyes que lo protegen. La obsesión del ejecutivo de Aguirre ha sido esquivar las obligaciones legales que garantizan que las acciones políticas sean respetuosas con el entorno. Recuerda a cómo Gallardón jugó con las leyes para esquivar la declaración de impacto ambiental de su faraónica obra de soterramiento de la M-30. Cuando los gobernantes demuestran con tanta claridad que la legislación verde les supone un escollo, ¿qué mensaje envían a la población? Y aún peor, si a estos políticos les sigue respaldando el voto mayoritario, ¿qué mensaje estamos enviando a quienes ostentan el poder?

Pancarta: M-501, más especulación más corrupción

Ahora, el Consejero de Transportes de la Comunidad de Madrid, José Ignacio Echeverría, considera “una tontería” tener que deshacer los 20 kilómetros de desdoblamiento ya realizados en la M-501. Pese a la sentencia del Tribunal Supremo, el PP se negará a restituir la zona al estado anterior al desmán que cometió su partido. La batalla judicial, por tanto, continuará. Qué desvergüenza.

Y de nuevo asistimos a una rareza de nuestro sistema político-judicial. Los tribunales sentencian que los políticos han actuado mal, han incumplido las leyes y les condenan por ello. Pero quiénes pagamos somos los ciudadanos. Es decir, los políticos nunca responden personalmente por sus errores. Lo hacemos nosotros, los gobernados. Las arcas de las que sale el dinero para pagar son las públicas. ¿No es injusto? La única vía para pedirles cuentas es denunciarles por prevaricación, como va a hacer en este caso Ecologistas en Acción. Pero esto implica demostrar que eran conscientes de estar actuando de forma contraria a la ley. Deberíamos poder exigirles responsabilidades personales a los políticos por sus errores cuando los tribunales condenan sus actuaciones. Seguro que de ese modo eran menos sinvergüenzas más cuidadosos.

Ya sabes, si quieres que las cosas cambien, nolesvotes.com. Ni a éstos ni a los otros.

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