El ‘otro’ PP o cuando el matrimonio gay era un arma útil de agitación pública

Publicado: febrero 7th, 2012 | Autor: | Archivado en: Política | Etiquetas: | Sin respuestas »

Resulta cuando menos curioso el giro que el Partido Popular está dando respecto al matrimonio entre personas del mismo sexo. Hoy el mismísimo y flamante ministro de Justicia Alberto Ruiz Gallardón se ha posicionado afirmando que “no aprecio inconstitucionalidad en la ley del matrimonio gay”. Pese a que desde el PP se han apresurado a diferenciar la posición oficial del partido de la de Gallardón, es notorio que el ahora partido gobernante preferiría dejar pasar este asunto cuanto antes. Que esperen a la decisión del Tribunal Constitucional, lo que no han hecho con el aborto, deja bien claro que no es asunto que les preocupe.

Pero eso es ahora. No debemos olvidar los hechos y declaraciones que rodearon a la aprobación de esta ley en 2005, en cuya votación todo el PP salvo Celia Villalobos votó en contra. Una polémica artificial creada por Iglesia y Partido Popular, tanto monta, monta tanto, que dividió una vez más al país y nos sumergió en un debate falaz sobre palabras e interpretación estricta de las leyes.

Mayor Oreja, Acebes y Zaplana en la manifestación contra el matrimonio gay

Mayor Oreja, Acebes y Zaplana en la manifestación contra el matrimonio gay

No olvidamos a Acebes, Zaplana y Mayor Oreja liderando junto a Rouco Varela la manifestación convocada por el Foro de la Familia. En la cabecera, una pancarta rezaba: “La familia sí importa”, como si equiparar en derechos a heterosexuales y homosexuales fuera a dañar lo más mínimo la institución familiar. Casi siete años después sabemos que no ha sido así, que os matrimonios gays no han devorado niños ni han obligado a los heterosexuales a divorciarse. Pero ahí sigue el recurso constitucional contra la ley, para sonrojo de su impulsor, el actual y fantasmal presidente del gobierno, Don Mariano Rajoy Brey.

No olvidamos como Ana Botella, actual alcaldesa de Madrid por imposición legal (vale, esto no es así, pero ya me entienden) celebraba el supuesto éxito de la manifestación contra los matrimonios gays calificándola como “la mayor en la historia de la democracia”. Los organizadores dijeron que habían asistido un millón y medio de personas, mientras que la Delegación del Gobierno reducía la cifra a 166.000. Ni por esas Botella disimulaba su euforia tras la ‘manifa’, no en vano este tema fue el que motivó su frase más conocida, la de las peras y las manzanas (en ‘La mirada crítica’ en Telecinco, año 2004).

No olvidamos los indignos argumentos que el PP esgrimió para conformar su recurso a la ley, agarrándose como decía a la semántica de la palabra matrimonio y a vagas inconsistencias formales y legales.

No olvidamos como las hordas liberales se sumaron a las tesis católicas (insisto que este matrimonio de conveniencia, como ya escribí en este blog, es una anomalía merecedora de tesis) y azuzaron sus ciberperros de presa contra el matrimonio entre personas del mismo sexo. Véanse 1 (donde sueltan perlas como “el matrimonio exige unas condiciones concretas, de unión entre hombre y mujer, de la misma manera que también exige que no exista consanguinidad en un grado peligroso”) y 2 (en este segundo caso, me encanta esta sentencia: “Transferir todas esas leyes a las parejas del mismo sexo tendría tanto sentido como transferir las reglas del béisbol al fútbol”).

Y no olvidamos tampoco como los voceros fundamentalistas católicos llamaban a la objeción de conciencia de los jueces para oponerse a celebrar matrimonios gays, arrogándose incluso el papel de intérpretes de la Constitución.

Que siga la fiesta de la hipocresía política.

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