No puede ser casual. Es imposible que no responda a un interés no confesado. La obsesión de los medios de comunicación por demonizar a Chávez es tan obvia que ofende. Y no es que el otrora llamado Gorila rojo (hace tiempo que no usan el apelativo, quizá se dieron cuenta de lo extremadamente racista de ese apelativo) sea un ejemplo a seguir en sus modos presidenciales. Ni mucho menos. Pero la ausencia de referencias a los logros de sus 14 años de presidencia, que los hay, para solo insistir machaconamente en sus errores y fracasos, a menudo tergiversando y exagerando para hacerlos más sonados, indica un enorme interés en su caída.
Cierto es que tantos años del mismo gobernante en el poder no son recomendables en ninguna democracia. La entrada de nuevas ideas, rumbos y propósitos en el poder es siempre regeneradora. La alternancia de personas ofrece más ventajas que inconvenientes. Pero en última instancia esa decisión siempre le corresponde al pueblo que vota. Porque eso es lo que sucede en Venezuela. Se vota. Y se vota libremente. Hasta 13 veces en en 14 años los venezolanos han tenido la oportunidad de expresarse sobre Chávez y sus políticas, sin que los observadores hayan detectado irregularidades electorales que denunciar. Hecho que sí ha sucedido en comicios en Honduras, República Dominicana, México… Incluso en EEUU aún recordamos la chapuza de Florida en las elecciones Bush Jr vs Gore.
Pero lo realmente sangrante de la actitud de los medios es el enorme foco que han tenido siempre sobre Chávez y sus más excéntricas apariciones e incorrectos comentarios mientras que hacen caso omiso a lo que sucede en la inmensa mayoría de dictaduras que perviven en el mundo. Casi cincuenta regímenes totalitarios o democracias de dudosa limpieza siguen ofendiendo a la libertad. ¿Y de cuáles somos informados? Cuba, Corea del Norte y China. Del resto, apenas menciones y solo cuando se produce algún escándalo.
¿Sabían ustedes que Vietnam es una dictadura? ¿Han oído alguna vez criticar con dureza a los dictadores de Arabia Saudí o Emiratos Árabes Unidos? ¿Cuánto tardaron en dejar de informar del golpe de estado en Honduras y las posteriores elecciones carentes de garantías? No hace falta mucho pensar para darse cuenta de que lo molesto para los medios son los regímenes que no sirven al sistema (entiéndase capitalismo y mercados).
Vietnam es un cómplice utilísimo del sistema, incansable fabricante de bienes de bajo coste para alimentar la maquinaria del consumo. Su gobierno no discute el papel de su población en el mundo y el mundo lo agradece pasando por alto la ausencia de democracia. Las dictaduras árabes, por otro lado, son amiguitos del alma que compran nuestro respeto con barriles de petróleo. Nuestro modo de vida, como sabemos, se engrasa con crudo. Y gracias a los jeques se garantiza la estabilidad del suministro. Qué importa que mantengan a la mujer en la marginación más absoluta y que los derechos humanos brillen por su ausencia.
No, el enemigo es Chávez y la democracia venezolana. Ambos son mejorables, insisto (al igual que el gobierno español y nuestra democracia, por cierto). No es este un post en defensa de la continuidad de Chávez en el poder. Es mi amarga queja contra la descarada manipulación de la opinión pública que ejercen los medios en España en bloque y que intentan hurtar nuestro derecho a decidir libremente nuestras opiniones.
Muchas gracias por esta entrada, alguien tenía que decirlo.
Gracias a ti. Hay que tratar de salir de la opinión impuesta.