may 042013
 

Hace un siglo, empresarios como Andrew Carnegie utilizaron las teorías de Darwin para justificar una economía basada en la competitividad y la desigualdad. Su legado ideológico afirma que lo mejor para la humanidad es una economía de mercado con la riqueza concentrada en pocas manos. En realidad, esto era una perversión de las ideas de Darwin, quien en su libro El origen del hombre, publicado en 1871, afirma que la especie humana ha triunfado por basarse en compartir y tener compasión. “Las comunidades que tenían más miembros solidarios prosperaban al máximo, lo que se traducía en un mayor número de descendientes”. Por supuesto, Darwin no era un economista. Sin embargo, la cooperación y el reparto de la riqueza son más consistentes con sus observaciones sobre la supervivencia humana que el elitismo y la jerarquía que domina la vida económica contemporánea.

Para aportar una nueva perspectiva que rebate la tesis de la economía competitiva asentada desde hace 150 años, Michael Tomasello, psicólogo americano codirector del Instituto Max Planck de Antropología Evolutiva de Leipzig, ha realizado un estudio que sintetiza tres décadas de investigación. En ella, desarrollar una teoría de la evolución de la cooperación humana.

Tomasello matiene que hay dos hechos claves que llevaron a la inédita organización de interdependencia entre los seres humanos:

  1. ¿Quien viene a cenar esta noche?: Cuando hace dos millones de años surge el Homo Sapiens en África se enfrenta a un periodo de enfriamiento global. Este cambio climático produjo vastas llanuras a las que el homo sapiens debía adaptarse para sobrevivir. Dado que carecían de aptitudes para realizar cacerías en espacios abiertos como sus competidores, los feroces carnívoros del inicio del Pleistoceno, la solución de nuestros antepasados fue convertirse en carroñeros. Análisis de fósiles que muestran evidencias de uso de herramientas de piedra en huesos que ya habían sido roidos por otros carnívoros prueban este hecho.

    Esta nueva manera de alimentarse trajo el desafío de tener que coordinarse, trabajar juntos y, sobre todo, aprender a compartir el botín. Para los homínidos que vivían en selvas, buscar fruta y frutos secos era una actividad individual. Pero en las llanuras, nuestros antepasados necesitaban viajar en grupos para sobrevivir y a la hora de carroñear un cadáver era imprescindible tolerarse unos a otros y aceptar compartir cantidades justas. Esto devino en una forma social que favorecía la cooperación: “Los individuos que intentaban acaparar la comida eran activamente rechazados por los demás”, afirma Tomasello, “y tal vez rehuídos en otros aspectos también”.

    Este legado evolutivo se puede reconocerse en nuestro comportamiento actual, particularmente entre niños aún jóvenes como para haber sido aleccionados en justicia y equidad. Por ejemplo, en un estudio de 2011 publicado en Nature, la antropóloga Katharina Hamann y sus colegas descubrieron que si un grupo de niños de tres años obtenía comida tras realizar una tarea colaborativa, la compartían de forma equitativa de forma espontánea, hecho que no sucedía si la conseguían por un esfuerzo individual o sin esfuerzo. Como contraste, los chimpances no muestran diferencias en su inclinación a compartir la comida según cómo la hayan obtenido. No dan valor a la cooperación. Las implicaciones de estos hechos, según Tomasello, son que la evolución humana nos ha predispuesto a trabajar colaborativamente y nos ha dado un instinto que nos dicta que la cooperación trae obligadamente el reparto equitativo de premios.

  2. ¿Qué forma de empresa y economía está más alineada con la evolución humana?: La inclinación a la cooperación humana permitió a los grupos crecer en número, crear agrupaciones de tamaños desconocidos en aquella época y eventualmente convertirse en sociedades tribales. Asimismo, desarrollaron aptitudes psicológicas para reconocer rapidamente a miembros de su propio grupo (comportamiento distintivo, tradiciones o formas de lenguaje) y desarrollar entre ellos una identidad cultural compartida en la persecución de un objetivo común. “El resultado fue una nueva clase de interdependencia y una inteligencia grupal que nos llevó desde la unión en una cooperación de pequeña escala hasta el nivel de una sociedad completa”, dice Tomasello.

    ¿Qué significa esto para las diferentes formas de empresa actuales? Los centros de trabajo probablemente no están alineados con nuestras raíces evolutivas y por ello no resultan positivos para nuestro éxito a largo plazo como humanos. La cultura de empresa impone uniformidad y mando organizativo de arriba abajo. Como contraposición, existe la empresa cooperativa, el modelo financiero en el que los trabajadores son los dueños del negocio. Esta es una institución moderna que tiene mucho en común con la herencia colectiva tribal de nuestra especie. El hecho de que las cooperativas sean propiedad de los trabajadores redunda en el desarrollo de una identidad corporativa compartida entre todos los miembros. Esta identidad impulsa una mayor confianza y la colaboración sin la necesidad de un control centralizado.

    De hecho, la estructura de las empresas convencionales es una receta segura para la alienación del trabajador y su instatisfacción. Los humanos han evolucionado durante milenios su habilidad para formar colectivos de forma rapida e intuitiva, dado que la agrupación motiva a los miembros a la persecución de un objetivo común. Tomasello: “Una vez que han creado el objetivo, los humanos se comprometen con ello”.

    Las empresas requieren maximizar sus beneficios para los inversores, de modo que el objetivo de los empleados no es el bneficio de su propia comunidad sino el de una distante grupo de financieros que no tienen conexión personal con sus vidas o labor. Sin embargo, las cooperativas se enfocan a maximizar el valor para sus miembros, un objetivo mucho más consistente con nuestra herencia evolutiva.

    Como Darwin concluyó en El origen del hombre, “los instintos sociales más persistentes vencen a los menos persistentes”. A medida que las cooperativas ganen peso en todo el mundo, podemos assistir a la caida de la ley de competencia de Carnegie y el retorno a los entornos colaborativos a los que las especies humanas han llamado siempre hogar.

Fuente: Yes!

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feb 212013
 

Dice el presidente de la compañía de neumáticos Titan, el estadounidense Maurice “Morry” Taylor Jr., en su tremenda carta al ministro de Recuperación industrial francés:

“El granjero francés quiere ruedas baratas. No le importa nada saber si las ruedas vienen de China o de India, y si esas ruedas están subvencionadas. Titan se comprará un fabricante de ruedas chino o indio, pagará salarios de menos de un euro a la hora y exportará todas las ruedas que necesita Francia. En cinco años, Michelin no podrá producir ruedas en Francia. Pueden ustedes quedarse con sus así llamados obreros”

Difícil encontrar un resumen más conciso y certero de la ideología capitalista. En estas breves líneas encontramos las líneas básicas que han llevado el sistema a convertirse en este distopia a la que parecemos abocados:

  • Reducción del papel del consumidor al de comprador de productos baratos. Ningún otro factor influye en su decisión de compra. Posiblemente el señor Taylor, que fuera candidato a las primarias republicanas en 1996, tiene razón. La inercia del sistema ha llevado a la mayor parte de la sociedad a eliminar cualquier connotación humana de su decisión de compra (en qué condiciones laborales se han fabricado, quién se ha beneficiado de mi compra, qué distancia han recorrido hasta llegar a mí, qué contaminación han generado,…).
  • La empresa multinacional explota países en desarrollo para mantener su posición. Puede argumentarse que implantar producción en países baratos es llevar puestos de trabajo necesarios allí, pero quien afirma que la ventaja es que “pagará salarios de menos de un euro la hora” solo se instala allí porque son países en que la mano de obra acepta condiciones de semiesclavitud y carece de derechos laborales (en la carta también arremete contra los sindicatos, que este tipo de directivos saben que son el único enemigo capaz de combatir su despotismo). Obsérvese que estas empresas no ‘se instalan’ o ‘abren fábricas’ en esos países. Lo que hacen es “comprar un fabricante”. Esto les permite no responsabilizarse de lo que sucede en el interior de esa fábrica, que todos sabemos que es explotación, y en caso de descubrirse el pastel, decir que ellos no sabían nada.
  • El chantaje a los productores locales. La capacidad de deslocalizar la producción y llevarla al otro extremo del mundo otorga a las grandes empresas el poder de extorsionar descaradamente a los trabajadores locales. La amenaza de cerrar las fábricas cuando quieran, derecho que legalmente tienen, es esgrimida sin rubor cada vez que hay que negociar condiciones salariales y laborales. No es necesario que la empresa esté en pérdidas. Solo es necesario que quiera ganar más a costa de reducir la inversión en personas. Siempre habrá un chino o un indio, parafraseando a Taylor, que quiera hacer el mismo trabajo por una centésima parte del sueldo. Efectivamente, con que la empresa X chasque los dedos, en cinco años toda una comarca puede estar en la miseria.
  • Menosprecio al factor humano de la producción. Usar la expresión “sus así llamados obreros” esconde un profundo desprecio por los trabajadores. Para un tiburón financiero, las personas que tiene contratadas no son sino números en una balanza de pagos. Cualquiera puede hacer un trabajo. No importan sus circunstancias personales. No importan la trayectoria ni la dedicación ni la ética ni el débito moral adquirido por la empresa con la dedicación de sus trabajadores durante décadas. Solo importan los números.

Mientras la globalización desregularizada permita que las empresas se beneficien de poder pagar salarios de miseria en países pobres mientras venden los bienes allí producidos en países ricos a precios acordes, el desequilibrio reinará en la economía mundial. Como ya escribí hace tiempo, el desequilibrio de los salarios en el mundo condena a muerte al estado del bienestar.

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dic 212012
 

La publicación de la web del proyecto Marca España nos ha permitido saber al fin qué era esa ocurrencia del gobierno que fue anunciada a bombo y platillo, luego aparcada, redefinida y que finalmente ha visto la luz con un tufillo indisimulado a revival del fallido y enterrado Esto solo lo arreglamos entre todos.

La web es una glosa de las virtudes de España con mil triquiñuelas, medias verdades y omisiones, como corresponde a toda campaña de marketing. Pero hay un par de aspectos que me han producido indignación.

Por un lado, lo que motiva el título de este post. La afirmación sin vergüenza de que uno de los tres pilares en los que se debe apoyar el renacimiento de la economía española es “la caída de los costes laborales”. El párrafo dice textualmente:

Pese a las dificultades del momento actual, España es una economía competitiva que, apoyada en su sector exportador, la caída de los costes laborales y la consolidación fiscal, retomará la senda de rápido crecimiento y convergencia con las economías de mayor renta per cápita.

Y es que la devaluación interna se ha convertido en la solución que se oculta tras reformas y recortes. La orientación de todas las medidas del gobierno hacia reducir el poder adquisitivo, la protección del trabajador y la “flexibilidad” del mercado laboral confluyen en la lógica de que para ser más competitivos debemos ser más baratos. Y ese abaratamiento es vía salarios más bajos.

No en vano el propio ministro de Industria se vanagloriaba hace bien poco de que el resurgimiento de la industria automovilística en España se debe a “…fundamentalmente la disminución que se está produciendo en los costes laborales unitarios en nuestro mercado…”.

Ya lo saben. Para estar en el euro debemos cobrar la mitad que los países fuertes del euro. Competir en costes de producción con China, vamos. Marca España.

El otro hecho que me sorprindigna es el alarde de la industria medioambiental en España. La web Marca España insiste en varias secciones (1 y 2, por ejemplo) en lo punteros que somos en generación de energías limpias. Esas mismas a las que se hartaron de vilipendiar y menospreciar en la oposición y a las que una vez en el gobierno han retirado todo respaldo. España debía volver a ser nuclear, decían. Pero a la hora de sacar pecho sí se acuerdan de las renovables.

Y ya el remate es cuando la Marca España destaca lo avanzados que somos en centrales de desalación de agua marina. Como lo oyen. Esa misma estrategia de “producción” de agua que el PP machacó durante años para defender su descabellada política de trasvases entre cuencas se convierte ahora en motivo de orgullo. Ver para creer.

PD: el panfleto propagandístico también destaca como brote verde el ITC (Índice de Tendencia de la Competitividad): “Un dato muy positivo de cara a la recuperación de la economía española y es un signo de que las reformas emprendidas van por el buen camino”. Pues resulta que el ITC también disminuyó en 2011, cuando España iba directa al infierno según el gobierno actual, entonces oposición. Vean la nota publicada en la web de la Moncloa en agosto de 2011.

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dic 112012
 

1900 millones de dólares, cerca de 1500 millones de euros, es la cifra que han acordado el gobierno de EEUU y el banco HSBC para cerrar la investigación sobre el lavado de dinero del narcotráfico y el terrorismo que el banco británico llevó a cabo durante seis años (de 2001 a 2007). ¿Qué significa cerrar? Que no se irá a juicio, ningún responsable será encausado, nadie irá a la cárcel, nadie pagará personalmente más que con depuraciones internas del banco. Financiar asesinatos sale gratis si uno trabaja en un banco.

La cifras del lavado son estratosféricas: solo a Irán, el HSBC permitió (y ocultó en su mayoría) transacciones por valor de 19.000 millones de dólares. En México lavó otros 7.000 millones más. Y en Arabia Saudí y Siria también aplicaron las mismas técnicas. Fue, según ha admitido el propio banco, una actividad deliberada. Una trama orquestada por el banco para lucrarse con dinero manchado de la sangre del brutal narcotráfico mexicano y que financió supuestamente el terrorismo islámista. Y es que en este caso “lavar dinero” se queda corto respecto a lo que realmente hacía el HSBC, que era facilitar la financiación de asesinos de los cárteles mexicanos y el terrorismo.

¿Ha sido una sorpresa este descubrimiento de la investigación del Senado de EEUU (sí, ahí parece que sirve para algo)? En absoluto. El informe del Senado critica a la Oficina de Control de Capitales de EEUU, que recibió múltiples advertencias y permitió que el lavado “creciera hasta ser un problema gigantesco” (sí, ahí parece que también tienen problemas para aplicar la justicia a los bancos).

Viendo las cifras, la premeditación, el descaro y el inmenso lucro, ¿es suficiente acordar una multa sin llegar a juicio y llevar a los responsables a la cárcel? ¿Hemos de conformarnos con despidos y retiradas de bonus? ¿De verdad que la única consecuencia de este milmillonario fraude que respalda asesinatos y tragedias son sanciones administrativas?

Según aduce el HSBC, ha invertido millones en mejorar sus sistemas antilavado y ha obligado a varios ejecutivos a devolver los bonus que recibieron en esa época. Recuerda sospechosamente a las prácticas que hemos visto en España respecto a las preferentes, por ejemplo. Desde la cúpula se presiona a toda la cadena para que arriesguen en busca del beneficio prometiendo por lo bajini no mirar con mucho escrúpulo las prácticas necesarias para lograrlo. Cuando todo explota, el dinero de los bonus está embolsado y solo es necesario fingir cara de estupor y culpar al de al lado.

Ni siquiera el supuestamente máximo responsable del escándalo, David Bagley, jefe del departamento de control del banco, sufrirá más consecuencia que el haber sido forzado a dimitir. Es inadmisible.

El HSBC declaró en 2011 unos beneficios después de impuestos de 21,900 millones de dólares, el mejor resultado nunca obtenido por un banco occidental. La cifra no alcanzó el nivel de la ganancia récord del grupo de 2007 cuando ganó 24,200 millones de dólares. Es decir, la multa no llega ni al 10% de los beneficios del banco en un año. ¿Parece rentable el riesgo, no?

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oct 042012
 

Mitt Romney ha citado a España como ejemplo de fracaso a no imitar (afirmación en la que lamentablemente es difícil contradecirle). El problema es que el dato que ha esgrimido para justificar su afirmación, “España gasta el 42% de sus impuestos en el gobierno. Nosotros, también”, ha dicho, no es válido. Si España es un fiasco económico no lo es por la cantidad de dinero del PIB que el Estado emplea en sí mismo. Si así fuera, explíquenos, Señor Romney, como Dinamarca, Alemania, Francia, Austria, Reino Unido y muchos más países de la UE emplean mucho más porcentaje de sus PIBs en gasto público. Hasta el punto de que tanto la media de la UE 27 como la UE 17, UE 16 y Zona Euro es superior al gasto público español, que usted considera la causa de todos los males.

Esta es la tabla de gasto público de los países de la UE (en % del PIB). Fuente Eurostat

Gasto público por países en la Unióen Europea. Fuente: Eurostat

Gasto público por países en la Unióen Europea. Fuente: Eurostat

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ago 122012
 

Uno de los argumentos que esgrime el gobierno para no subir los impuestos a las grandes fortunas es que si se hiciera, se llevarían su dinero fuera. Y ya. Axioma y a callar. A los políticos les encanta agarrarse a las frases categóricas que no invitan a la reflexión sino al acatamiento. Nos hacen creer que son la conclusión inamovible de sesudos análisis avalados por la firma de los mejores. Pero la realidad es que son fruto de la repetición de dogmas ideológicos sin ningún otro fin que forjar la opinión pública a base de simplezas de fácil digestión, recuerdo y repetición.
Algunas consideraciones sobre esta falacia:

  • ¿Dónde están las fortunas de los megarricos? Su dinero no participa de la economía real, del consumo y la creación de empresa. La inmensa mayoría de su capital está invertido en productos bursátiles y compañía (ay, SICAVs de mi corazón), con la única misión de replicarse a sí mismo en el casino de las apuestas al alza y la baja de los mercados. La misión de estas fortunas no es, de este modo, reforzar la economía ni financiar a emprendedores ni favorecer el consumo. Su único fin es multiplicarse para beneficio exclusivo de su dueño.
  • ¿Ayuda el gasto de los ricos a activar la economía? Con los réditos de su cápital, los millonarios pueden consumir más, es cierto. Pero jamás el consumo de unos pocos compensará lo que dejan de consumir miles o millones de personas que han perdido poder adquisitivo tras las subidas de impuestos directos e IRPF. Además, su desmesurado capital tergiversa los precios de bienes como la vivienda, pudiendo ellos hacer acopio de un gran número que encarece el precio haciéndola inaccesible a la clase media.
  • ¿No es beneficiosa su participación en accionariado de empresas para aportar liquidez? La posesión de acciones de empresas no responde en los ricos a un deseo de mejorar la empresa sino a un deseo de multiplicar el valor de la acción y con ella de su capital. Esto requiere que las empresas mejoren sus resultados año tras año para premiar con dividendos a sus accionistas. En escenarios de consumo retraido, al accionista solo se le puede satisfacer anualmente si se recorta empleo y gastos. Fomenta la visión cortoplacista de la economía y la empresa.

Todo esto nos lleva a la conclusión principal que debería marcar la política fiscal del gobierno: los ricos no crean empleo, su dinero, esté aquí o no, no ayuda a salir de la crisis. Es la clase media la que hay que incentivar. Es el consumo de la clase media el que hace que las empresas funcionen. Son las compras de millones de personas las que incentivan que los emprendedores se lancen al mercado. Quitarle el dinero a la clase media es la decisión más desacertada que podía tomarse. El dinero de los millonarios no estará aquí cuando las cosas empeoren, sean los impuestos altos o bajos. El dinero de los ricos puede viajar donde quiera, no se quedará cuando vengan aún peor dadas. Es el dinero de la clase media el que salvará la economía. Salvo que el objetivo sea acabar con la clase media y pasar a una sociedad compuesta por clase alta y baja, élite y vasallos, deberíamos cambiar el rumbo de la política fiscal.

Con argumentos similares, el millonario Nick Hanauer defiende en esta interesantísima charla TED (que no fue subida a la web oficial al ser considerada “demasiado política”) la subida impuestos para los ricos:


Discurso censurado de Nick Hanauer en TED: “Los ricos no crean empleo”.

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ago 092012
 

Las siete razones que me llevan a apoyar el asalto a supermercados con el fin de alimentar a los necesitados:

  1. La acción del alcalde de Marinaleda junto a miembros del Sindicato Andaluz de Trabajadores es un acto de desobediencia civil, no un robo. Y esto es así porque cumple los tres requisitos que la definen: ha sido realizada públicamente (incluso se convocó a la prensa), es ilegal y quien comete el supuesto delito es consciente de sus acciones y motivo.
  2. El asalto a los supermercados tenía como fin hacer acopio de alimentos para repartirlos en comedores sociales para necesitados. Es decir, la acción no tenía ánimo de lucro, sino que venía motivada por un fin desinteresado que en ningún punto de la cadena que posteriormente desencadenaría revertiría en beneficio alguno para los intervinientes (ni los “expropiadores” ni los comedores sociales ganarían nada con la acción).
  3. Tanto Mercadona como Carrefour no participan en programas de alimentos para pobres. De hecho, Mercadona explícitamente se ha negado a donar alimentos destinados a la basura cuando alguna ONG se los ha solicitado. De este modo, ambas cadenas de distribución se alejan de la ética y moral más elementales. Tirar comida a la basura negándosela al necesitado atenta contra los principios fundamentales de una sociedad democrática. Siendo legal su actitud (inexplicablemente) no significa que sea justa. Esto nos lleva al punto siguiente.
  4. Lo legal no tiene por qué ser justo. Son dos conceptos que no tienen por qué coincidir dado que la legalidad viene marcada por quien dicta las leyes en un momento determinado. Las acciones de los peores sátrapas de la historia han estado amparadas por las leyes y eran lo opuesto a la justicia. Y dentro de las sociedades democráticas, la segregación racial o la marginación de la mujer estaban amparadas por los juces hasta anteayer. A diario se revisan y actualizan leyes buscando asemejarlas a la noción de justicia que tiene quien ostenta el poder. Lo legal o ilegal varía de un día a otro y no nos escandaliza. Ejemplos sencillos son el aborto, la ley de costas o el matrimonio homosexual. La acción de Gordillo no es legal pero sí justa. Un perjuicio inapreciable para una gran empresa supone un beneficio vital para personas que no tienen nada.
  5. El momento que atraviesa España y las soluciones que los gobiernos están encontrando se basan exclusivamente en el recorte del Estado del Bienestar que protege a los más desfavorecidos. La ausencia de medidas dirigidas a redistribuir el capital acumulado en la cúspide de la pirámide de la riqueza deja desprotegidas a las capas más bajas de la sociedad. Ante la indiferencia con sus problemas, es moralmente justificable emprender acciones al margen de la ley para suplir el obligado pero ausente respaldo estatal a los desfavorecidos.
  6. Millones de personas han mostrado su rechazo de forma cívica y legal a las medidas del gobierno los últimos dos años (huelgas generales, 15M, manifestaciones sindicales, manifestaciones de funcionarios y un sinfín de protestas de diferentes colectivos). El resultado ha sido cero. La cerrazón gubernamental a escuchar a los que claman desemboca por inercia propia en la radicalización de las formas de protesta. Ante el derecho ciudadano de manifestación, el gobierno tiene a su vez la legitimidad de responder con indiferencia, pero debe ser consciente de que con ello estimula que surjan diferentes vías sociales para continuar reclamando los cambios que consideran justos. Cruzar la vía de la legalidad una vez agotados los medios legales es desobediencia civil.
  7. Tanto Sanchez Gordillo como los centenares de jornaleros sindicalistas que protagonizaron el asalto arriesgan consecuencias penales personales. Realizar actos de desobediencia civil no es un capricho. La motivación desinteresada sabiendo que acarreará consecuencias personales negativas merece reconocimiento.

Si los gobernantes creen que esto es todo lo que la población puede hacer para mostrar resistencia a lo que considera injusto, deberían saber que hay hasta 198 métodos de acción no violenta. Y parece que ya hay quienes se atreven a utilizarlos.

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may 272012
 

Embriagados como estamos por la felicidad que nos ha supuesto saber que por solo 23.500 millones de euros hemos devuelto la sonrisa a los mercados y banqueros salvando Bankia, es buen momento para poner las cosas en contexto. El baile de la rosa de cifras milmillonarias puede hacer que perdamos la cuenta de los derechos recortados, los impuestos subidos y el dinero público regalado desde 2010, así que vamos a hacer recuento:

Recortes
Sanidad y Educación 10.000 millones
Congelación de las pensiones 1.800 millones
Recorte en los presupuestos 2012 27.300  millones
Recorte salarios funcionarios 4.000 millones

Subidas de impuestos
Subida IVA al 18% 6.500 millones
Subida del IRPF 4.100 millones
Subida impuestos al tabaco 150 millones
Subida tasas judiciales 214 millones
Cambio impositivo grandes empresas 5.350 millones

Regalitos varios
Amnistía dinero en paraísos fiscales 2.500 millones

Resumiendo:
Se han recortado 43.100 millones de dinero público principalmente de las partidas que garantizan el Estado del Bienestar.
Se han subido impuestos por valor de 16.314 millones de euros.
El Estado recaudará 2.500 millones permitiendo que los delincuentes fiscales repatrien las fortunas que evadieron a paraísos fiscales.

Antes del rescate a Bankia, el Estado ya había inyectado al sumidero de la quiebra bancaria 110.000 millones de euros. Tras el rescate, la cifra ya asciende a 130.000 millones.
Suma y sigue, que la barra libre sigue abierta.

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may 082012
 

Desde que ha estallado la burbuja Bankia, tertulianos, columnistas, analistas y demás esclavillos de falsimedia están manoseando la expresión “entidad sistémica”, convirtíendola en axioma en torno al que articulan sus deliberadamente confusos discursos. La idea predominante es que sí, que “qué mal que haya que rescatar a Bankia, pero es que no se puede hacer otra cosa, es una entidad sistémica”. Me los imagino humedeciéndose el labio al terminar la frase, sabedores de que para oyentes ávidos de respuestas concluyentes, nada mejor que argumentos cerrados y simples.

En un ejercicio de generosidad, podemos dejar al margen si es ético prestar 10.000 millones de euros más para rescatar un banco cuando a la sociedad se le está recortando sobre lo recortado. En un desmedido afán por ser solidarios con el sostenimiento del sistema, podemos creer que Bankia logrará salir adelante y no acabará convirtiéndose en un marrón de dimensiones aún mayores que nacionalizar y comer. Pero lo que de ninguna manera podemos admitir es que nadie esté moviendo un dedo para eliminar la etiqueta de “sistémica” a cualquier entidad.

Solo hasta 2009, Europa había dedicado ya 3,8 billones de euros a rescatar a la banca. ¿Y qué hemos obtenido a cambio de esta generosidad? Que aprieten aún más con las primas de riesgo. ¿Hemos siquiera sugerido algún cambio estructural que reste poder a las entidades financieras? No, no se ha esbozado ni una sola medida orientada a reequilibrar el sistema y eliminar el desmedido poder que han amasado los bancos en los últimos treinta años, dejando al resto de poderes civiles sometidos e indefensos.

Políticos que nos venden estar defendiendo nuestro bienestar como Leónidas el paso de las Termópilas en realidad están obviando su verdadera responsabilidad: sentar las bases para que el caos actual no se produzca de nuevo en el futuro. En lugar de combatir que haya entidades cuya existencia es esencial para el sistema, están alimentando su rol y dándoles pie para que lo próximo que pidan por mantener cerradas las puertas del Averno sea una libra de nuestra carne. O diez. Son “sistémicos”, es decir, todopoderosos.

Señores políticos: ¿Rescatar a los bancos? Háganlo. Embalsamen sus cadáveres, maquíllenlos, enganchen cuerdas a sus manos y pies y háganlos bailar para crearnos la ilusión de estar ante un sistema vivo. Pero no permitan que sigan siendo el alma de nuestra sociedad. No nos condenen a la esclavitud para alimentar el apetito insaciable de esas “entidades sistémicas” que nacieron para ser instrumentos para facilitar el desarrollo de nuestras sociedades y han acabado siendo la razón de ser de nuestra existencia.

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abr 092012
 

El gobierno ya ha anunciado que sí recortará en sanidad. Pese a lo dicho y repetido en campaña electoral e incluso después, el ministro De Guindos ha sido el primero en lanzar una propuesta de repago y luego el gobierno ha comunicado oficialmente que se van a ahorrar 10.000 millones en sanidad y educación. ¿Cómo? Eso no lo han revelado. Aún.

La realidad es que a fuerza de ser repetido se ha conseguido instalar en la opinión pública la convicción de que la sanidad es cara, un dispendio, un lujo que no podemos permitirnos. Hemos aceptado esta falacia como real sin rechistar, quizá ayudados por ese complejo de inferioridad que sentimos como sociedad respecto al resto de Europa. ¿España teniendo uno de los mejores sistemas sanitarios del mundo? Imposible, tiene que haber truco, pensamos. Y como no lo hay -los datos objetivos avalan la calidad del sistema- solo hay una explicación: derrochamos dinero que no tenemos en él. ¿Pero realmente es así?

Para comparar si pagamos mucho por la sanidad, los datos más actuales que he encontrado pertenecen al anuario de 2011 de la Organización Mundial de la Salud (página 128 y siguientes), que recoge datos hasta el año 2008. El primero de los baremos que utiliza para comparar el gasto (yo diría inversión) sanitario entre países es el porcentaje de PIB que se dedica a él. Veamos los datos.

España gastó en 2008 el 9% de su PIB en su sistema sanitario público. ¿Es mucho? Según cómo se mire. ¿Cuánto gastaron los países vecinos? Francia un 11,2%, Italia un 8,7%, Portugal un 10,6%, Reino Unido un 8,7%, Suiza un 10,7%, Alemania un 10,5%, Austria un 10,5%, Dinamarca un 9,9%…

Sorpresa, resulta que estamos en la media europea, bastante por debajo de países cuyos sistemas sanitarios son de peor calidad que el nuestro y cuya cobertura es menos universal que la que aquí disfrutamos.

Pero eso es respecto al PIB. Podemos intentar ajustar el dato un poco más si nos fijamos en el porcentaje del gasto total de los gobiernos. Esto sí que nos da el peso real del gasto sanitario respecto al poder adquisitivo de cada país.

En este caso, descubrimos que España gastó en 2008 el 15,2% de su presupuesto en sanidad. ¿Y el resto? Pues encontramos que Alemania gastó el 18% de todo su dinero en sus sitema sanitario, el Reino Unido el 15,1%, Portugal el 15,4%, Austria el 15,8%, Dinamarca el 15,3%, Italia un 13,6% y Francia nada menos que el 16%.

Está claro: en España no se gasta dinero sin medida en el sistema sanitario público. Gastamos lo mismo o menos que los países de nuestro entorno y disfrutamos de un servicio mejor y más justo. Quizá por eso en nuestro país la sanidad privada no acaba de triunfar. Y es un negocio multimillonario que es una pena dejar pasar, ¿no?

Bonus track: ¿saben cuanto gastó Estados Unidos en 2008 en su sistema sanitario público, practicamente residual? El 18,7% de su presupuesto.

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