Las estadísticas de precios de la UE del euro guardan muchas sorpresas de difícil explicación. Por ejemplo, si consultamos los precios de la gasolina en los diferentes países de la UE 21 encontramos grandes y curiosas variaciones, sobre todo al comparar los precios antes y después de impuestos. Y, como casi siempre, España se comporta de forma incomprensible. Somos de los países más caros antes de tasas y de los más baratos tras su aplicación. ¿Por qué?
Antes de impuestos, el precio de la gasolina en España es el séptimo más caro de los países de la UE 21: 66,2 céntimos de euro por litro de combustible de 95 octanos. Más caro que la media (64,8 céntimos). Solo nos superan Dinamarca, Italia, Irlanda, Grecia y Portugal. Excluyendo a Dinamarca, líder destacado en esta categoría (70,3 cts/litro), la gasolina es más cara en los países más acuciados por el problema de la deuda, los famosos PIIGS. ¿Casualidad?
¿Puede tener que ver con el poder adquisitivo de cada país? Eso explicaría que Dinamarca fuera el más caro, pero no que los PIIGS fueran a continuación, más caros que Alemania, Holanda, Francia…
¿Acaso depende de que los países sean productores de petróleo? No lo parece, dado que en Bélgica, Bulgaría, Chequia y otros apenas producen crudo y son más baratos que España.
Si alguien sabe la causa de estos precios, le agradecería que me lo comentase.
Pero el despiporre absoluto llega al comparar los precios de la gasolina después de impuestos. Aquí España es el quinto país más barato (139,4 cts/litro) de la UE 21. Sólo son más baratos Bulgaria, Rumanía, Polonia y Hungría. Esto quiere decir que la carga impositiva que aplica España a los combustibles es muy baja, al nivel de los países del este y astronómicamente alejada de los países más semejantes económicamente a nosotros.Y también muy por debajo de la media de la UE 21 (151,3 cts).
De nuevo no es cuestión de poder adquisitivo, dado que países con menor renta per cápita que España tienen gasolinas más caras tras impuestos. Es el caso de Portugal, Irlanda o Eslovaquia.
¿Por qué en España siempre ha sido anatema gravar la gasolina? Vivimos encadenados al coche, creando ciudades que obligan a su uso diario y generando una contaminación fácilmente evitable. Hemos creado una sociedad yonki de los coches a base de combustible barato (en comparación con los países de nuestro entorno) y que considera un crimen que se suban los impuestos en este sector, pero quizás es algo que deberíamos reconsiderar en estos momentos en los que el Estado necesita recaudar o recortar. Si me preguntan, prefiero que el sistema sanitario siga siendo gratuita y que el uso del coche sea menos barato. Además, si gasolinas más caras disuadieran a algunos conductores de conducir a diario, el medio ambiente y nuestra propia salud agradecerían que esa contaminación desapareciera.
Gráficos extraídos de la web del Ministerio de Industria






